Una noche tranquila en el nido de águila calva de Glen Hazel dio un giro inesperado cuando un coro de coyotes irrumpió de repente en la oscuridad bajo el árbol, sobresaltando a la madre águila dormida mientras incubaba sus huevos. Lo que comenzó como un momento sereno y apacible en la cámara se transformó rápidamente en una de esas escenas inolvidables de fauna silvestre que parecen casi irreales cuando ocurren en vivo.
