El 25/6/2026, la hora de alimentación de los halcones jóvenes en la UdeM se convirtió en una divertida lección en el piso 23 de la Universidad de Montreal, cuando Ziva le ofreció a una de sus hijas un trozo de comida que simplemente era demasiado grande para que pudiera manejarlo.
Este video reciente del Pabellón Roger-Gaudry muestra a la madre halcón peregrino, Ziva, alimentando a sus crías en rápido desarrollo en la cornisa. Los jóvenes halcones se parecen cada día más a juveniles, con plumas más lisas, cuerpos más fuertes y una clara inclinación hacia la independencia. Pero, aunque están cada vez más cerca de abandonar la cornisa, todavía están aprendiendo esas pequeñas habilidades que marcan la diferencia.
En este video, Ziva prepara cuidadosamente un trozo de comida y se lo ofrece a uno de los polluelos. Al principio, el joven halcón parece dispuesto a tomarlo. Luego vino la dificultad: ¡el bocado era demasiado grande! El polluelo intentó manejar el trozo enorme, pero era más de lo que podía tragar. Tras unos segundos incómodos, lo dejó caer en la repisa. Fue entonces cuando Ziva intervino.
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Ziva soluciona el bocado que su polluelo no pudo manejar
Sin perder el ritmo, Ziva regresó hacia la comida que había dejado caer. La recogió, la desmenuzó en trozos más pequeños y le ofreció a su hija un bocado mucho más fácil de manejar. Fue un momento gracioso, especialmente cuando la polluela intentó por primera vez lidiar con el trozo demasiado grande. Durante unos segundos, la polluela tenía la expresión perfecta de “¿espera, esto es para mí?” antes de dejar que el bocado enorme cayera al borde. Los halcones peregrinos de la UdeM pueden parecer elegantes, fuertes y casi listos para volar, pero todavía están aprendiendo a desenvolverse más allá del borde.
Antes de la independencia vienen la práctica, la paciencia y algunos bocados demasiado grandes.
Cada bocado les ayuda a desarrollar una nueva habilidad. Están aprendiendo a agarrar la comida, tragar de forma segura, usar sus patas, manipular presas y seguir el ritmo de la alimentación. En ese breve instante, Ziva demostró cuánto aprendizaje ocurre en los momentos cotidianos, mucho antes de que lleguen los grandes hitos.
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Tres hermanas, tres lecciones diferentes a la hora de alimentarse
Mientras la cámara recorría la cornisa, las tres hermanas halcones peregrinos de la UdeM mostraban tres facetas distintas de esta etapa de transición. Una se mantenía cerca de Ziva y aceptaba la comida que le entregaban a mano, esperando mientras su madre desgarraba cada trozo y se lo ofrecía directamente. Cerca de allí, otra hermana ya intentaba valerse por sí misma, parada sobre una presa y usando el pico y las garras para desgarrarla.
Este tipo de práctica es importante. Los halcones peregrinos jóvenes deben aprender a sujetar la comida con las patas, desgarrarla, manejar cada bocado y alimentarse sin ayuda. No se trata solo de hábitos alimenticios. Son habilidades cotidianas que ayudan a que un halcón joven avance hacia la independencia.
La tercera hermana eligió el papel más tranquilo en la escena, descansando en el borde mientras las otras seguían ocupadas con la comida. Juntas, las tres mostraron exactamente en qué etapa se encuentran estos jóvenes halcones: siguen siendo adorables, siguen aprendiendo, pero cada día en el borde se ven más capaces.
El saliente de la UdeM se ha convertido en un aula para halcones
La vida en el piso 23 está cambiando rápidamente. El saliente de la Universidad de Montreal ya no es solo un lugar de anidación. Se está convirtiendo en un espacio donde los polluelos comen, descansan, ponen a prueba su equilibrio, manipulan presas, observan a sus padres y poco a poco practican las habilidades que necesitarán como jóvenes halcones peregrinos. Sus plumas ahora son más lisas, sus cuerpos se ven más fuertes y sus movimientos son más precisos. Ziva y Tadi siguen trayendo alimento y cuidando de ellos, pero el equilibrio está empezando a cambiar a medida que los polluelos comienzan a hacer más cosas por sí mismos.
Cada picotazo torpe es parte del aprendizaje para convertirse en halcón.
Por eso, el bocado demasiado grande durante la hora de alimentación de los halcones jóvenes en la UdeM fue mucho más que un divertido error al comer. Capturó a la perfección esta etapa intermedia. El polluelo quería la comida, intentó manejarla y la dejó caer cuando el trozo resultó ser demasiado. Entonces Ziva intervino, lo hizo más fácil y convirtió un momento torpe en otra valiosa lección. Estos jóvenes halcones ya no son polluelos diminutos, pero tampoco son completamente independientes. Esa es la magia silenciosa de esta etapa: crecer ocurre en pequeños momentos.
Esta experiencia de cámara en vivo es proporcionada por fauconsudem.com. El video fue grabado y compartido por bird parenting en YouTube.
Preguntas frecuentes sobre los halcones peregrinos de la UdeM
¿Dónde se encuentran los halcones peregrinos de la UdeM?
Los halcones peregrinos de la UdeM anidan en el Pabellón Roger-Gaudry de la Universidad de Montreal en Quebec, Canadá.
¿Quién es Ziva?
Ziva es la madre halcón peregrino en el nido de la UdeM. Ella ayuda a alimentar y cuidar a los polluelos en crecimiento.
¿Quién es Tadi?
Tadi es el halcón peregrino macho en el nido de la UdeM. Él ayuda a proveer alimento para Ziva y los polluelos.
¿Por qué el polluelo dejó caer la comida?
La cría pareció recibir un bocado demasiado grande para manejar. Tras intentar controlarlo, lo dejó caer en el alféizar.
¿Por qué Ziva partió la comida en trozos más pequeños?
Ziva recuperó el trozo grande y se lo facilitó al polluelo para que pudiera comer. Los halcones jóvenes aún necesitan ayuda para alimentarse antes de volverse completamente independientes. Esto ocurre con frecuencia durante la alimentación de los polluelos en el nido de halcones de la UdeM.
¿Están los polluelos de halcón de la UdeM cerca de emplumar?
Parecen estar acercándose más. Sus plumas están creciendo, sus cuerpos son más fuertes y están practicando habilidades importantes en la cornisa.
